domingo, 27 de septiembre de 2015

De la pantufla voladora o el por qué mi trasero decidió reconocer el terreno.

Pasaré a contarles con todo detenimiento las causas por las que terminé saludando con total desgracia el suelo.
Bajaba con total desprendimiento (de cerebro) las escaleras, las cuales gracias a la visión futuristica de mi padre - que en paz descansa - y el buen gusto de mi madre están doblemente alfombradas. ...pero me desvío del tema que hoy nos provoca...bajaba pausadamente las escaleras y pensando gratamente en haber incluido una foto en el concurso este año; al llegar al descanso y sin ver más allá de lo negro de mis pensamientos la pantufla derecha, porque no así el pie, decidió que la manera mas grácil de bajar sería esquíando. ..tristemente no compartió el anhelo con el pie por lo que sola y sin mayor miramiento resbalóse y acto seguido y en cámara lenta, o más bien de sopetazo,  el resto del cuerpo la acompañó. ..el brazo derecho se trabó con el riel de agarrarse para no caerse, y el izquierdo decidió que había que acolchonar la caída y se colocó rápidamente,  como años antes, entre el piso y el trasero. ...santos gritos debo haber dado que Joaquin, marcando a su madre a unos pocos metros de mi, aventó el teléfono y salio a salvar mi caída. ...alcanzó a ver la pantufla asesina en posición de ataque y quiso removerla de mi vista, no lo permití pedí que de nuevo en mi pie la colocase....trató de levantarme,  pero yo sólo quería sobarme. ..me puso de nuevo la pantufla y lo mandé a que terminara su llamada....me pare dolorosamente y a los brazos de mi santa madre me dirigí. ...mamá me acabo de caer de la escalera,  me tomó un par de veces hasta que lo oyó y pues se imaginarán todas las preguntas...Las cuales no podía responder porque en ese momento solo el raspón me dolía. ...sonaron un par de cuetes celebra toros de sabe Dios qué,  los nervios atacaron a mis perritas y salí a ser consolada y a que yo las protegiera. ...unas lambidas aquí y muchos apapachos y pudimos darnos las buenas noches....tras lo cual el dolor empezó a hacer mella con todo y eso me dispuse a cenar, la mandíbula doliendo a saber por qué....prometiendo a mi madre que tomaría un desinflamatorio y me untaria todo lo que hubiera, recogí mis haberes y a mi recámara me retiré....fue ahí que descubrí sólo aspirinas, y un par me tomé. ...eso si me unté todos los "nol" que encontré y árnica y la del tigre. Sigo sin poder dormir, pero el cuento me despertó y a alguien se lo había de contar....Así que es aquí que me despido y os pido que si en su conciencia está dad una oración para que mañana, se resuelva mi hinchazón.