miércoles, 20 de julio de 2016

Amor por Estaciones.

Todos los días a la misma hora Víctor Luis tomaba el tren en la misma dirección, subía en el mismo vagón... el tercero de atrás para adelante y se paraba frente a las puertas del vagón contando estaciones ... ya sólo faltan 3, parecía decirse a si mismo y con gran sonrisa y un tamborileo de los dedos acariciaba la puerta del vagón ... 2 y la sonrisa iba creciendo, se platicaba todo el camino, se echaba porras y la sonrisa mostraba todos los dientes cuando finalmente llegaba a la estación de Constituyentes y ahí estaba ella. Celia, mediana edad y complexión la cual día a día a las 4 de la tarde abordaba ese mismo tren al salir de la oficina dónde revisaba los costos de las compras del día. Celia, quién no sabía de la existencia de Víctor Luis, simplemente lo saludaba amablemente porque lo había visto antes en ese mismo tren. Él, sentía que el mundo giraba a toda velocidad, que podía conquistar al mundo simplemente con el saludo que Celia le daba día con día. Pero hoy, hoy se animaría, hoy si le pensaba platicar un poco más, tal vez preguntarle por su día. Constituyentes, llegamos y Celia como día a día estaba recargada en la pared esperando su tren. Víctor Luis la saluda, Celia le devuelve el saludo y lo recompensa con una sonrisa, un lugar se ha desocupado.. Celia se apresura a ganarlo y deja al hombre con la pregunta de "y cómo ha sido su día" esperando para otro día. Será mañana se dice Víctor Luis, pero no por eso deja de sonreír, será mañana y algún día sé que ella también esperará verme cuando llegue el vagón.

Hoy en el metro viví esta historia, un hombre que se iba preparando a llegar a la estación dónde se amada esperaba, al principio me pareció raro que conforme avanzábamos iba sonriendo más y más .. y parecía decir algo, pero no me acerqué mucho porque no se sabe qué pueda estar pensando .. pero cada estación que cubríamos él sonreía más y más ... llegamos finalmente a la estación, dónde su dama esperaba, y él se abalanzó a saludarla y esperar que ella entrara al vagón, casi casi quitó a alguien sentado para que ella pudiera sentarse y ahí empezó a cortejarla pareciera, él se veía feliz .. ella se dejaba querer .. flores salieron no sé de dónde porque yo no ví que llevara nada, pero una gran rosa le entregó ...

Pareciera tonto, pero me sentí bien de verlos tan felices, .. me sentí bien de compartir y robarme un momento de su felicidad de su amor tal vez secreto o tal vez inicial ... Creo que aún se puede pensar en que el "romance no ha muerto" simplemente lo tenemos olvidado.