Creo que nunca imaginé que realmente me dejaría, siempre tuve la ilusión de que ella viviría hasta que yo me hiciera muy viejita, y ya juntas nos iríamos; tristemente, no fue así.
Hace unos días simplemente un día dejó de pelear contra la vida, dejó que la muerte fuese su vestido nuevo y que la noche fuese su acompañante. Nos dejó de noche, aunque para ella su ideal hubiése sido morir mientras dormía. Ya llevaba varios meses durmiendo casi todo el tiempo, su tristeza ya no le permitía ver la vida como la había visto y vivído de siempre.
Fue una dama en toda la extensión de la palabra, y no no me refiero a esas que se emperifollan o que juegan canasta o van al tenis los fines de semana; no ella, era una dama en su andar, en su hablar y en su amar.
No tuvo la mejor de las infancias, pierde a sus padres (los dos) a los 9 años, y aun con esa tristeza que seguramente nunca la abandonó, sonreía, y siempre se reía. Cantaba y bailaba. Le encantaba bailar en la cocina mientras las dos "cocinabamos", bueno ella cocinaba y yo intentaba aprender. Tararirarin tarara cantaba, y al ritmo de Waltz bailábamos.
Cómplice sería poco decir, ella fue mi ancla, mi roca y mi mejor amiga. Sólo ella supo y sabe de mis tristezas y mis alegría, con ella se podía hablar de todo sin ser juzgado por la Alta Inquisición, jamás emitió un juicio negativo en contra de nadie, siempre había algo bueno qué decir de este o de aquél, y aunque le cayeras en el hígado, ahí estaba escuchando los lamentos o tratando de ayudar.
Un día de esos, un día en el que ya no pudo más, simplemente decidió que dormir era lo mejor, y así pasó muchos meses, así pasó días y noches. Muchas veces alucinando y haciendo bromas y riéndose; otras, simplemente dormía y se le veía triste. Ella ya sólo quería descansar, ya no pensar. Nosotros aferrados a tenerla un día más, sólo queríamos que no dejará de pelear, que quisiera quedarse un poco más.
Y así pasaron meses, y se fueron días y noches; un día decidió que ya no podía más y a su corazón dejó descansar, su mente se perdió y un último gemido con una sonrisa nos dijo, ya me fuí y ya no volveré.
Si todos hablamos de que está mejor, de que ya descansa, y algún día la volveremos a ver. Yo hoy no me conformo con eso, y quiero verla al salir de mi habitación, oler su cuerpo y oírla decir "nos amamos mucho las dos porque estamos locas"
Madre hoy y siempre te voy a extrañar y te voy a amar, y si, es porque las dos estamos locas.