miércoles, 3 de agosto de 2022

Un día simplemente ya no despertó.

 Creo que nunca imaginé que realmente me dejaría, siempre tuve la ilusión de que ella viviría hasta que yo me hiciera muy viejita, y ya juntas nos iríamos; tristemente, no fue así.

Hace unos días simplemente un día dejó de pelear contra la vida, dejó que la muerte fuese su vestido nuevo y que la noche fuese su acompañante. Nos dejó de noche, aunque para ella su ideal hubiése sido morir mientras dormía. Ya llevaba varios meses durmiendo casi todo el tiempo, su tristeza ya no le permitía ver la vida como la había visto y vivído de siempre.

Fue una dama en toda la extensión de la palabra, y no no me refiero a esas que se emperifollan o que juegan canasta o van al tenis los fines de semana; no ella, era una dama en su andar, en su hablar y en su amar. 

No tuvo la mejor de las infancias, pierde a sus padres (los dos) a los 9 años, y aun con esa tristeza que seguramente nunca la abandonó, sonreía, y siempre se reía. Cantaba y bailaba. Le encantaba bailar en la cocina mientras las dos "cocinabamos", bueno ella cocinaba y yo intentaba aprender. Tararirarin tarara cantaba, y al ritmo de Waltz bailábamos.

Cómplice sería poco decir, ella fue mi ancla, mi roca y mi mejor amiga. Sólo ella supo y sabe de mis tristezas y mis alegría, con ella se podía hablar de todo sin ser juzgado por la Alta Inquisición, jamás emitió un juicio negativo en contra de nadie, siempre había algo bueno qué decir de este o de aquél, y aunque le cayeras en el hígado, ahí estaba escuchando los lamentos o tratando de ayudar.

Un día de esos, un día en el que ya no pudo más, simplemente decidió que dormir era lo mejor, y así pasó muchos meses, así pasó días y noches. Muchas veces alucinando y haciendo bromas y riéndose; otras, simplemente dormía y se le veía triste. Ella ya sólo quería descansar, ya no pensar. Nosotros aferrados a tenerla un día más, sólo queríamos que no dejará de pelear, que quisiera quedarse un poco más.

Y así pasaron meses, y se fueron días y noches; un día decidió que ya no podía más y a su corazón dejó descansar, su mente se perdió y un último gemido con una sonrisa nos dijo, ya me fuí y ya no volveré.

Si todos hablamos de que está mejor, de que ya descansa, y algún día la volveremos a ver. Yo hoy no me conformo con eso, y quiero verla al salir de mi habitación, oler su cuerpo y oírla decir "nos amamos mucho las dos porque estamos locas"

Madre hoy y siempre te voy a extrañar y te voy a amar, y si, es porque las dos estamos locas. 

miércoles, 15 de junio de 2022

Cuando la opción NO, no la hay

 Nos dicen siempre que tenemos que aprender a decir que NO, que siempre existe la posibilidad de decir NO y que nos hace bien saber decir NO a tiempo ... pero, ¿qué pasa cuando esa opción no existe? ... cuando tenemos que apechugar y dar el todo por el todo y aunque estemos a punto de caer tenemos que seguir y sonreír.

Así que la próxima vez que les digan, "hey, tienes que aprender a decir que NO", simplemente díganle a esa persona NO ... no siempre se puede, y no siempre se vale.


Hoy por hoy, digan que NO, pero aprendan también que habrá situaciones y momentos en los que el NO afecta más de lo que uno se imagina y que ese NO, no los llevará ni a sentirse mejor ni a salir del hoyo...


Por hoy y sólo por HOY diré NO, porqué no siempre puedo decir NO

jueves, 26 de mayo de 2022

Y, ¿ahora a dónde vamos?

Seguimos enfrascados en una lucha contra el cubrebocas y la sana distancia, la vida nos mantiene en forma virtual y todo lo presencial tiene consecuencias ... así es, seguimos en Pandemia. El dichoso bicho COVID o como mi sabia madre le dice don Cornelio parece no querer ceder, ya se acaba una de sus cepas y sepa la bola cómo aparece otra cepa... el gobiernon insiste en que todo va bien y en el mundo la gente se sigue enfermando, aquí ya no pelan .. pero si nos enfermamos o no, ya no les importa. Mientras que el año pasado 2021 se oía de vacunas por todos lados, hoy por hoy ni sus luces de que nos vuelvan a vacunar, a darnos un refuerzo anual que, en mi muy humilde opinión tendría que ser necesario.... pero como vivimos en un país dónde tenemos un superhéroe de presidente (o así se ve a él mismo) y un Secretario de Salud que no sabe ni qué decir cuando alguien estornuda pues ya no hay vacunas que lleguen para aplacar a don Cornelio.

Pero realmente hoy no me quería dedicar a hablar ni de bichos ni de gobiernos ineptos, hoy más bien quería preguntarme a mi misma y de aquí a dónde vamos.

¿Qué sigue? o ¿a qué nueva aventura le entramos? ... estoy cansada de no saber qué va a suceder ni de poder de alguna manera controlar mi vida o lo que he de hacer el día de hoy .. cansada de ver por los demás haciendo a un lado lo que yo podría pensar son mis prioridades. 

Me gustaba sin más ni más agarrar mis chivas e irme por ahí, cómo solía hacer cuando eramos adolescentes con mi madre. O pensar en algún curso extraño que nada tenga que ver con mi vida, pero que me divierta .... 

pero y hoy ¿pa dónde jalo? ni ganas de nada, ni ánimos de levantarme y menos aún de pensar en hacer algo ... 

pero bueno ya saqué esto ya lo dejo o alguien podrá pensar que me voy a aventar del tercer piso, pero les recuerdo que ni tengo tercer piso ni me dan ganas de volar tan alto ...

Los dejo

martes, 6 de abril de 2021

¿Me pico los ojos o qué hago?

 El 13 de marzo nos avisaron que por un par de semanas sería nuestro último día presencial en la Universidad. La pandemia había llegado a México y suponíamos que con un par de semanas todo volvería a la normalidad, un poco como la pandemia de la influenza en 2009. Pero pues no, un año y semanas después seguimos aquí esperando que un día pronto podamos volver a la tranquilidad de salir sin vivir cuidándonos tanto. No regresaremos a la "normalidad" que conocíamos, pero ojalá pronto por lo menos podamos regresar a "vivir.

Se habló de todas las maravillas que estar en casa tanto tiempo nos traería, que si iba a encontrar lo que tanto tiempo he buscado, que si aprendería cosas nuevas, y que si los humanos seríamos mejores con el mundo.  Tristemente, creo que en pocos eso ha sucedido. La violencia ha aumentado en las familias, la inseguridad está por los cielos, y la gente en lugar de ser más empática ha mostrado sus colores egoístas y les vale si el sector salud está dejando la vida en la línea por cada uno de nosotros y siguen con su vida cómo si nada.

Los hay lo que siguen sin creer en nada que tenga que ver con la pandemia (en esto incluyo a la persona que dirige a mi país) y manejan otros datos y envían mensajes equivocados. Los hay los que han entrado en un grado de paranoia que no bien han abierto la puerta de la casa ya se están bañando y desinfectando con todo lo que encuentran en el camino. Y los hay quienes como yo, salimos sólo a lo más esencial y tratamos de cuidarnos lo más posible, pero sin exagerar. 

No he salido a ver amigos, o a hacer vida social en más de un año. Al inicio de ésta pandemia no pensé que esto me haría sentir mal, ya que la más sociable del mundo no soy; extrañamente creo que si me ha pegado. Ya no sé si ver para allá o voltear para acá, si debo tratar de hacer algo nuevo o mejor dejo que las cosas sigan igual. 

Me dediqué en un comienzo a aprender a hacer cosas como bordar. Y si lo hice y tal vez si aprendí, me gustó ... pero ya ! ... Me dio por la panadería y me gustó, pero ya ! ... quise leer todos los libros que tengo arrumbados de tiempo atrás, pero eso si es algo que no he podido hacer, no sé por qué .. pero de plano la lectura no se me ha dado en estos meses. Entonces qué hacer, me pico los ojos o qué?

He aprendido nuevas tecnologías para dar mis clases, pero no siento que hayan mejorado, ni siquiera que sean clases, pero por lo menos no me di por vencida en ese aspecto. 

Y el mundo, ese ¿qué? ... a mi personalmente me decepciona la visión de muchos, de me vale y me voy de vacaciones ... "me las merezco, he estado encerrado tanto tiempo que ya merezco salir" parecen decir muchos, pero no piensan en todos esos seres que están en la línea de la enfermedad tratando de cuidarnos. Esos les valen madres ... he visto un mundo que según esto sería más conectado con el mundo y más empático, convertirse en un mundo egoísta que sólo ve por su bienestar. 

No la pandemia no ha sacado lo mejor en nosotros, no nos ha hecho seres humanos que amen el mundo, nos ha hecho seres que sólo piensan en cómo "vivir el hoy y el YO"

¿Qué necesitaremos para que un día los Seres Humanos seamos empáticos con el mundo, con el planeta, y con nosotros mismos?  No lo sé y posiblemente nunca lo vea suceder. 

jueves, 28 de mayo de 2020

Más de un año

Y, pum ... abro el sitio y me doy cuenta que hace más de un año no había escrito ...
Será que nada tenía que contar, o que simplemente nada que escribir.
Aquí estoy de nuevo y no sé cuanto me tardaré en escribir la que sigue o la del final; pero haré un mejor intento porque por lo menos no lo dejaré más de seis meses a la par.

Confinados .... ¿a qué?

Un día de pronto, nos encontramos con que ya no podríamos salir. Se nos dijo inicialmente que serían un par de semanas, luego otras más y estas se han convertido en meses de confinamiento. Unos le llaman aislamiento social, otros le dicen confinamiento y otros más le llaman locura.
No importa por qué llegamos aquí. Que si los chinos descubrieron un virus, que si se lo comieron, que si no nos cuidamos y ya nos fregamos. No importa, ya estamos aquí.
Para muchos ha sido el momento de reencuentro con su ser, para otros buenas razones para echarle ganas a su relación, para muchos motivo de engorda, y otros tantos han intentado hasta un libro publicar.
Nadie sabe cómo saldremos, ni qué vida vamos a llevar. Nadie sabe si saldremos mejores (la esperanza de aquéllos que meditan y piden por los demás). A saber si al salir nos volvemos locos de alegría y contagiamos a más de los que podemos contagiar. O si por el contrario nos da tanta paz no salir, que optamos por quedarnos otro rato más en aislamiento social.
Pero, todo esto, ¿a qué viene? ¿Por qué mi pregunta de a qué estamos confinados?

Te has puesto a pensar a qué te has confinado.

Yo no. No sé qué he guardado, o qué he restringido. No sé qué sentimientos han aflorado y cuales he dejado de lado. No sé qué manías o hábitos he re-descubierto o más bien he desarrollado.

¿Qué ha sacado el confinamiento en mi? Me ha dejado algo bueno o algo malo, no lo sé. Soy de las personas que no he descubierto a ese ser que algunos ya encontraron en estos meses. Soy de las que no creo salir mejor, o salir cambiada. Que tendré que usar un cubrebocas y no abrazar más a la gente, si posiblemente ese será mi cambio. Pero que algo dentro de mi haya migrado, o se haya esfumado, NO ... pero bueno ya veremos cuando finalmente salga si este encierro físico, logró que el encierro mental haya dejado algo.

Por el momento no creo ni haber cambiado, ni cambiar. 

martes, 5 de febrero de 2019

Viviendo con cáncer

La palabra per se, siempre nos causa miedo y nos deja sensación de muerte. Vivir con cáncer es para muchos una inminente sentencia a cadena perpetua.
Hace algunos años, recibí la llamada del ginecólogo para informarme que mi resultado del Papanicolau había dado positivo. La llamada en si fue una cubeta de agua fría y la noticia simplemente me congeló en el momento. A Dios gracias el que siempre me estoy checando y que me hago pruebas con frecuencia me ayudó a que se detectara muy a tiempo.  Un pequeño corte aquí y allá, unos días de reposo y revisiones constantes evitaron la desgracia de vivir con cáncer; así y todo siempre pende sobre mi la posibilidad de escuchar esa palabra.
En últimas fechas han sido muchos amigos y familiares que están conectados directamente con el cáncer y he visto cómo  acaba con vidas e ilusiones.
Lo más terrible es ver el estado de ánimo en el que muchos que lo viven sufren. Son fuertes y se dan palmadas ellos solos para salir adelante, porque dificilmente si no lo has vivido lo entiendes. Sonríen y al mundo le regalan palabras de aliento para que nadie les tenga lástima, es lo que menos buscan, lástima. Y a pesar de esta sonrisa exterior,  por dentro hay una gran tristeza, un no entender el por qué a mi. Un no saber si se ha ido o si volverá. Si lo venci o me vencerá.
No buscan miradas de "Ay pobre" buscan seguir viviendo, buscan una mano amiga que los ayude a no caer y un abrazo cordial no de compasión.  Buscan seguirse divirtiendo para no pensar en el siguiente tratamiento ni pensar en el mañana. Tienen fortaleza pero requieren de un hombro amigo que los abrace cuando las lágrimas sean más fuertes que la alegría.
Vivir con cáncer es no sólo el paciente, es la familia y los más cercanos.
Así que la próxima vez que escuches que uno de tus seres queridos tiene cáncer no lo mires con tristeza, ni des ánimos derroteros. Mejor cuentale un chiste y ofrecele tu mano para caminar juntos. Dale una razón para reírse y no lo veas con ojos de compasión.