Un día cualquiera nos sentamos al abrigo del sol, el viento y la musa de la artisteada. Joako se inscribió en el taller de expresión, y para buena fortuna le tocó un maestro que decidió que para entender el arte, había que hacer arte; aunque fuera copiando obras, pero finalmente pintar. Les asignó hacer su propio bastidor, lo cual nos causó mucha confusión y gracia. Y ahí vamos a mezclar grenetina, con madera, tela y pintura, y nos quedaron muy bien ... Luego le asignaron copiar una obra maestra, él escogió y ya con pinturas, bastidor, y copia del original a la azotea nos submos ... Yo por acompañarlo me compré un bastidor, unos pinceles chafas y unos cuantos colores ... y así en un día de primavera caluroso y con el viento a nuestro favor, nos pusimos a pintar .... él copiaba, yo a la buena de Dios aventaba colores y pincelazos ... me gustó y de ahí que ahora cuando mis deseos de asesinar colégas, amigos o familiares surgen, agarró un pincel, algo de pintura y cualquier superficie plana que me permita escupir mis sentimientos en color ... pero los pinceles no llegaban a mi alma, algo faltaba ... mmmm qué será, que agarro una toalla y a rallar lo que con pincel ya había hecho. Y d ahí surgió el primer trapazo del día ... ahora paso cada día buscando colores, y superficies planas que me dejen llenarlas de trapos e ideas sin sentido.
Tal cómo todo lo que hago, sin sentido, sin razón, nomás porque a mi mente dan sabor.
Sigamos dando trapazos, y sigamos sin razón escribiendo, que lo demás sólo se dará
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