Me pregunto, dónde quedan esos sueños que día con día tenemos. ¿Dónde dejas tus sueños? Los has ido acumulando en un cuadernillo que cada día se ve más usado y las portadas ya perdieron sus colores originales. Será que los tienes en una caja enorme de cartoncillo que un día decoraste con tanto amor. ¿Dónde tienes tus sueños?
Si doy paso atrás y busco entre mis cuadernillos deshojados y esa enorme caja encuentro mi vida de sueños, aquéllos que hoy parecen rídiculos pero que entonces tuvieron importancia. Leo de esos novios que fueron importantes, que desangraron mi alma y que hoy día doy Gracias de no saber nada de ellos. Veo fotos de lugares que marcarían mi vida, y que hoy conozco mejor que los lugareños.
Pero también sé de sueños que suenan imposibles, sueños que duermen pacíficamente en el fondo de mi mente. Esos no habitan en cuadernillos, ni tienen espacio en mis cajas, son sueños que no he compartido con nadie, que no he querido ni de ellos escribir. Son los sueños imposibles de los que Don Quijote nos quiso hablar. Sueños que no por difíciles son imposibles, sino por imposibles son difíciles.
Todos tenemos sueños que hemos dejado en alguna libreta o en el fondo del cajón, todos soñamos con ideales y cosas imposibles que nos cuesta contar.
Pero, ¿qué sería de este mundo si dejáramos de soñar?
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