La pregunta que muchos nos hacemos es si celebrar el San Valentín o mejor hacer como que somos unos enemigos del romance comercial que la mercadotecnia nos vende cada año.
San Valentín, durante la antigüedad se celebraba en Roma una fiesta pagana dedicada a la fertilidad, llamada Lupercalia. Durante esta fiesta las mujeres esperaban ser golpeadas con látigos hechos de piel de cabras y perros, mojados en la misma sangre de estos animales, ya que creían que este ritual les otorgaba fertilidad. Siglos más tarde, en el año 496, el papa Gelasius I prohibió la celebración de Lupercalia e instauró el 14 de febrero como día de la fiesta de San Valentón (tomado de Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_San_Valent%C3%ADn.) De ahí, de una fiesta pagana y violenta de fertilidad, se despegan los miles de arrumacos, apapachos, y manifestaciones de "te quiero" en este día, que sea de paso si no son respondidos a tiempo y con extrema exageración, son causal de pleito o bronca de dimensiones apolcalípticas, "o sea no pudiste comprarme ni una pinche rosa del semáforo" "unos chocolates pegajosos de Sanborns no estaban en tu presupuesto" .. "claro soy de mis amigas la única que tiene un marido que no se acuerda que el 14 de febrero se celebra el "amor"", "pero seguro a la otra si le diste algún presente". Y así pasa sin gloria ni pena el San Valentín de muchos, que como yo no gusta de celebrar este día.
Y, ¿qué pasa cuando, como yo, no celebramos este día? Pues se nos tilda de anti románticos, de poco sensibles o de aguados. Pero saben, personalmente creo que para mi el dar una melcochada de amor en un día, y los demás llevarla leve no va bien... el ser sobradamente tierna y escoger un día que la sociedad me marca para desearle a quien amo o a mis amigos el mejor de los días no se me da.
Me gusta la idea de un día especial para decir te amo, y claro que me encanta la idea de que ese día me besen más apasionadamente, pero más me gusta que sin razón alguna me llamen de mañana y me digan te quiero, que el regalo de su sonrisa salga en una noche nada más por oír mi voz, que su cuerpo se roce con el mío sólo por sentirse nuevamente mi cómplice. Que no se espere a que sea San Valentín para abrazarme y hacerme el amor, que quiera que sus labios busquen los míos sin más próposito que besarme sin medida.
La sociedad nos impone de una manera sútil qué día debemos querer más, que debemos agradecer en un día específico la amistad que tenemos con esos que rondamos frecuentemente. Nos marca el destino de nuestros abrazos y besos, y nos dicta cómo debemos comportarnos en esas fechas, que si no pasamos a ser simplemente los amargados del grupo, los que no tenemos quién nos quiera o los que no sabemos disfrutar de un día tan especial lleno de magia.
Si les gusta San Valentín, no soy quién para quitarles la ilusión ni las ganas de celebrar, pero estaría bien que nos preguntemos por qué tenemos que usar sólo un día tan comercial para decir te amo.
Yo seguiré diciendo te amo a ton ni son, de día y de noche ... y sin más ni más agradecer que la persona que hoy está a mi lado tiene la misma idea loca de estas fechas.
¡LOS AMO!
Yo tampoco celebro esta fecha. Quizás se deba a que soy el Grinch del Amor, jajaja
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