lunes, 13 de marzo de 2017

Corre que la nube te alcanza

"Mira mamá, ahí está de nuevo"

Era una enorme nube que siempre me seguía a dónde quiera que fuera, me encantaba seguirla, correr hasta ella y sentir que era yo quien la alcanzaba, me esmeraba en levantar mis brazos lo más alto que pudiera para tocar su suavidad y sentir que su forma de algodón me acariciaba.

Así mis sueños hoy día, así los sigo con los brazos abiertos y corriendo para que me dejen sentir su locura, su suavidad y su calor.

De niña era simplemente una nube, hoy día son mil cosas. Ya sea un mejor puesto en la empresa, ya sea el viaje que quiero hacer, o el beso del hombre que amo al final del día. Siempre despierto con un sueño nuevo, con un algo nuevo que perseguir. Y no importa que sea desde lo más tonto hasta lo más descabellado, hay que soñar.

Pero, ¿por qué será que los adultos dejan de soñar?  Posiblemente tiene que ver con lo que de niños nos dicen, "eso es una tontería, déjate de soñar y pon los pies en la tierra, las cosas no son como tú las quieras" ... eso posiblemente nos haga borrar las nubes enormes que queremos alcanzar, o borramos a nuestros amigos imaginarios, y acabamos con el sueño de volar.

Búsquen dentro, búsquen y no se dejen apagar. Ese niño sigue dentro, búsquenlo y vuelvan a correr con los brazos abiertos, vuelvan a perseguir ese sueño que hoy es más fuerte que ayer.

Corran por su nube, abracen su nuevo sueño... qué los mueve, qué los hace vibrar .. ese es su sueño, ese es a quién perseguir.

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