Desde anoche escogí los calcetines que me pondría hoy para verte, escogí unos muy coloridos, de esos que volteas a ver desde lejos. Rojos con verde y una gran franja navideña, si ya sé no es Navidad y seguro de eso te reirías y harías bromas; pero igual, esos escogí.
Hoy muy temprano me desperté con la emoción de verte, con una pequeña mariposa en el estómago que revoloteaba frágilmente dentro de mi. Me apresuré a bañarme y dejar mi piel suave para sentir tu roce y que vieras que me gusta tu suave piel contra la mía. Me perfumé con el perfume que siempre te ha gustado, y me decidí por una blusa de tela suave, con colores otoñales como mi edad, pero con un hermoso cuello que permitía ver más allá de sólo un poco de cuello. Jeans, si serían jeans y unas pequeñas botas negras con un leve tacón que haría resaltar mi trasero en los jeans apretados. Peiné mi cabello suelto, como te gusta verlo; maquillé mis ojos un poco más de lo normal, siempre has dicho que tengo ojos de pipisca, pero también sabes que cuando los maquillo resaltan el brillo cuando miran los tuyos. Los labios los dejé muy natural, nada de color, sólo brillo que no afecte el efecto de mis ojos.
Salí temprano, pero no tan temprano. A lo mejor llegaría un poco después, pero igual arriesgaba con el tráfico perder la entrada.... y así fueron pasando los minutos, y las horas. La pequeña mariposa fue poco a poco muriendo, ya no revoloteaba; simplemente dejó de aletear.
Sabía que no habría esa llamada, que no te vería, que hoy como ayer no vendrías y que no te vería.
Sabía que sonreír y aparentar estar bien tampoco me ayudaría.
Mi cuerpo extraña tu roce, mi cuerpo extraña tu risa, y tu voz llamando a la mía al hacer el amor.
Extraño tus enojos, tus carcajadas y tus palabras socarronas al regañarme por no prestar atención.
Me hace falta que me llames en la noche y me cuentes tu día, que me hagas reír por las cosas más sencillas y que me hagas pensar en las cosas más importantes.
Pero no vendrás, y no te veré. Y seguiré extrañando tu cuerpo, seguiré pensando en tu risa, recordando tu voz, y queriendo que me llames. Pero no vendrás.
Y seguro hoy en la noche buscaré qué ponerme para verte, y seguro mañana me peinaré pensando que oiré tu risa acariciar mi cabello y despeinar mi ideas.
Pero yo sé que no vendrás, ni hoy ni mañana. Simplemente ya no vendrás.
Y te seguiré extrañando, y seguiré velando por ti.
Wow me identifiqué mucho, hasta las de cocodrilo se me salieron , que hermoso pensamiento , lo amé ��
ResponderBorrarGracias por tus palabras
Borrar