martes, 14 de mayo de 2013

El miedo a las palabras

Al parecer todos sufrimos de un miedo irracional a las palabras, ya sean estas las típicas palabras domingueras, como les decimos a aquéllas palabras que no estamos seguros de qué quieren decir o nos suenan a palabras de nuestros abuelos; o aquéllas palabras que nos suenan "groseras"... hace unos días desayunaba con una amiga la cual nos contó acerca de una pequeña alumna española la cual haciendo referencia a la varicela le dijo: "ay seño, es que me he llenado de ronchas por todos lados, hasta el culo tenía yo lleno de ronchas" , obvio las otras pequeñas del salón estallaron en risas y la pequeñita española debe haberse imaginado que era por la imagen de un culo lleno de ronchas, no por la palabra en sí; hasta que una de las pequeñas dijo: "Miss, dijo culo" ... y como esa está la de "orinar" que los mortales decentes preferimos decir "hacer pipí o de la chis" antes que nos oigan decir voy a "orinar" ... o quiero "orinar" como si esto fuera un crimen de peor magnitud que el del Padre Amaro. No se hable de la terrible enfermedad del embarazo, del cual al parecer hay que "aliviarse" en lugar de parir ... palabra tan hermosa como parir la hemos anulado y al usarla al parecer ofendemos a los escuchantes, más si son las madres a punto de parir... perdón que se van a aliviar pronto.
Ni las palabras muy largas ni las muy comunes nos gustan, tenemos miedo a decirlas o si quiera pensarlas, es como si nos ofendieran; quisiera poder decirles por qué nos causa este miedo de hablar correctamente, o de utilizar palabras que nuestros abuelos usaban con toda elegancia. No lo sé, pero ¿qué tal si a partir de hoy aprendemos una de esas palabras y la aplicamos a nuestro diario convivir con el mundo?
Los invito a buscar una palabra dominguera, aprenderla, usarla y transmitirla a nuestras pequeñas generaciones, para que cuando la oigan no suelten la carcajada.
Buen día

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