Y bien, con ese título podrían pensar en algunos tópicos; entre ellos, el de mostrar un poco más de carne para atraer al sexo opuesto y otro más podría ser el de la enseñanza. Y aunque tengo que aceptar que si me gusta lucir ropa que muestre mis atributos, el escrito de hoy es simplemente sobre la enseñanza. Ayer que fue el día del maestro trataba de acordarme de los momentos más divertidos que he pasado en un salón de clases, y la de cosas que he oído que me han hecho reír en estos casi 25 años de carrera.
Dentro de las cosas que me parecen más hilarantes, son todas las excusas con las que salen los alumnos por haber olvidado hacer la tarea. Por mucho tiempo trabajé en un Instituto de Idiomas en el cual en los primeros 10 minutos había que revisar la tarea, la cual invariablemente había sido asignada el día anterior; esto quiere decir que SIEMPRE había tarea y que no se valía decir, "es que no sabía que había tarea" lo que llevaba a los alumnos a pensar en excusas un poco más exageradas y un tanto risibles si no es que muy risibles del por qué no habían hecho la tarea. Desde el, "dejé el libro en la oficina, pero si la hice" hasta el, "me equivoqué e hice otro ejercicio" (claro está que ese ejercicio ya se había corregido días antes).
Pero definitivamente la mejor excusa que he escuchada sobre la falta de la tarea salió de un alumno, llamémosle Alejandro, ya adulto el cual iba en un grupo con varios compañeros más jóvenes que él. Buen alumno, siempre tenía la respuesta correcta y sacaba buenas calificaciones; pero eso sí la tarea, nada más no se le daba... Iniciamos la clase y la pregunta obligada, "¿hicieron la tarea?", respuesta de todos, Alejandro incluído "si teacher"; muy bien, "a ver Alex, dame la número 1" ... y con una cara que bien habría valido tener una cámara de video, empezó a sacudir su libro ... "Teacher, de verdad si hice la tarea" .. "ok, entonces dame la número 1" ... "es que no puedo Teacher" .. "pero, ¿por qué no?" ... "es que mi sobrino borró todas las respuestas Teacher" ... Y si, Alex se había tomado la molestia de llenar las páginas de su libro con virutas de goma para demostrar que "su sobrino había borrado su tarea" ... Entre esos detalles y el "inglés" que muchos de mis alumnos han inventado, la enseñanza me deja siempre una sonrisa de oreja a oreja.
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