sábado, 25 de mayo de 2013

por amor

La de cosas raras que hace uno por amor, gastarse una fortuna en un regalo...la cena ridícula en un restaurante con precios que asustarian a cualquiera, el viaje en globo aerostático  con copita de champagne barato (si es que alguno lo es) los telegramas y correos de aquí para allá.... Pero nada se compara con lo que una madre hace por amor. Y si, efectivamente no soy madre pero ayer me sentí madre o como tal...eso de los recitales de guitarra, piano o de voz a los que nos invitan para que con todo corazón aplaudamos, son insoportables; porque sin importar que tan genial sea el susodicho al que nosotros vamos a animar, siempre hay uno o dos que no hay manera de explicarle a sus mamitas que sus repollos tienen de afinados lo que tiene de virgen una mujer de la calle...NADA. Y así con un corazón henchido de orgulo y mucho amor ayer fui a uno más de los recitales del enano, no sin aceptar que nunca sonará como de Falla pero al menos entonaba mejor que dos pequeñas que sienten que son la próxima Madonna del espectáculo juvenil.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario