domingo, 26 de mayo de 2013
La cruda realidad
Siempre me ha asombrado la extrema necesidad que tiene el ser humano de sufrir, de pasarlo mal y de sentirse como chinche... me refiero claro está, a embriagarse... perderse en una botella o dos de alcohol hasta no saber ni el nombre de la persona que viene con nosotros...y si se puede repetir cada semana, mejor; "digo ¿por qué no? si para eso trabajo", habrá los que me digan... y habrá los que me digan que si no se emborrachan "pues nomás no me divierto" ... y sinceramente yo no lo entiendo, y son varias las razones que nublan mi entendimiento con respecto al alcohol; pero, entre las más importantes está 1) el costo del mismo. Y no hablo únicamente de comprar la botella, el precio que nuestro cuerpo paga por dicha borrachera también. 2) la imagen que le damos a los demás. ¿qué de verdad nunca se han visto haciendo los osos que hacen? y 3) perder mucho de lo que hemos logrado con el tiempo, y a esto incluyo familia, amigos y trabajo. Pero hablemos principalmente la de la cuenta que le pasamos a nuestro cuerpo. Tengo varios días sin dormir bien; como se debiera.. y me siento como si me hubiera atropellado una fila de tractocamiones sin misericordia alguna. Y si yo me siento así hoy después de esos días sin dormir, no me puedo siquiera imaginar cómo se sienten esos borrachitos, esos de los cuales nos burlamos en el bar (sin pensar que así nos vemos), al día siguiente de una peda marca llorarás. No durmieron bien, aunque digan que duermen como bebés. El hígado ya se les hizo pedazos sólo de esa noche. Y el no acordarse a ciencia cierta ¿qué hicieron? es bastante humillante. Entonces me pregunto, cómo me he estado preguntando acerca de Rápido y Furioso, si la primera vez fue tan desagradable, ¿para qué repetir?
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